Confianza en la estupidez

Si las últimas elecciones europeas han servido para algo, ha sido para poner de manifiesto que la clase política tiene una fe absoluta en que los ciudadanos son estúpidos.

Se ha podido contemplar, sin ningún pudor, que las agrupaciones políticas confían en que el votante asumirá el discurso que sea, sin cuestionar nada. La consigna de «digamos lo que necesitan escuchar»: que lo blanco es negro, que lo desigual es igual; que 2 y 3 son 23; y 203, 2 ó 3.

Lo democrático es que los ciudadanos no se expresen; que la prensa consienta y no disienta; que la desnutrición proyecte mala imagen, no hambre ni pobreza. Lo legal, justicia. La legalidad, a convenir. Lo público rescata a lo privado y, lo privado, esquilma  a lo público.

Desafección política que no acaban de asumir, ni comprender. ¿Cómo es posible? Con lo bien urdido que está el plan. Hagamos de la necesidad un negocio rentable. Digamos cuatro cosas, manipulemos datos. Transmitamos la confianza que tenemos en nosotros mismos y el desquiciado proyecto de expansión que constriñe.

Utopía canallesca que se sustenta en la convicción de que el ciudadano es estúpido por naturaleza.

Las necesidades básicas, para una existencia digna, se han convertido en el verdadero filón que mantienen ocupada y preocupada a la plebe que paga por ellas varias veces, directa e indirectamente, re-directa  y al bies. Pero el ciudadano  no entiende, no capta la sutileza de que,  precisamente,  es lo que le conviene.

Irredentos creyentes en que  hay que dejar al loro sin chocolate y sostener el precioso manjar de un  ideal ¿desquiciado?.

La decencia es utopía; la veracidad, imposible; la honradez, locura. Sin embargo; lo corrupto es natural; lo oscuro, transparencia. Mentir, un recurso de la inteligencia. Imponderables del buen gobierno.

La culpa es del ciudadano que no ha entendido nada y se atreve a «cuestionar lo cuestionable». ¿Adónde vamos a ir a parar? ¿Acaso se puede revertir un orden antinatural?

Pues todo parece indicar que sí se puede.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Confianza en la estupidez

  1. Estás describiendo justamente el mundo de ‘Animal Farm’ de George Orwell, quien, por desgracia, cuanto más tiempo pasa, más razón tiene.

  2. A los políticos les consuela pensar que el pueblo es lerdo y eso les convierte en auténticos zafios que, cada día,se ponen más en evidencia. La estupidez cambia de bando y siguen enrocados en patrones decimonónicos..
    Gracias Olga por pasarte por aquí.

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