Una pizca de amor salomónico

Algo pasa. Algo pasa, cuando al  leer  prensa o escuchar  noticias, la  noticia es la lucha de  padres y madres de familia,  por  la custodia de los hijos en rupturas y separaciones, por la violencia con que se producen.

Demos por sentado que la ruptura de pareja es un hecho y,  hay que optar por la separación o divorcio. No cuestionamos eso, es un hecho que hay situaciones insostenibles o no benéficas, para alguna de las partes.

Vemos imágenes, noticias; sabemos por familiares, amigos e incluso porque nos haya tocado muy de cerca, la guerra que se desencadena entre los progenitores a la hora de llegar a acuerdos con respecto a la custodia y manutención de los hijos. Se producen situaciones en las que el «esperpento» se queda corto.

El juego sucio comienza. Acusaciones, chantajes, incluso violencia, en nombre del «amor» a los hijos.

Herramientas del «desamor» en nombre del «amor».

Padres y madres  sufrientes y dolientes que secuestran, e  incumplen compromisos, en perjuicio de quienes pretenden educar y proteger.

La vendetta, pone su maquinaria en marcha disfrazada de amor, dando ejemplo de intolerancia e incomprensión; incluso de violencia, a unos hijos que se han convertido en bandera del amor paterno/materno.

El sufrimiento, violencia y la falta de respeto  elevado a categoría de virtud  y  derecho es lo que se muestra y, deja una huella imborrable en esos hijos.

La historia no es nueva, aunque parece que se ha exacerbado en la actualidad y, no podemos olvidar que se educa con el ejemplo, no con discursos. El verdadero ejemplo es el de quién está dispuesto a renunciar a lo que le corresponde por derecho, para proteger lo que ama.

Esas son las herramientas del amor para proteger lo que ama, sin más.

El ejemplo más representativo lo tenemos en el Juicio del rey Salomón:

(Copia literal desde Wikipedia)

Recurso que utilizó Salomón, rey de Israel, para averiguar la verdad en un caso judicial que se le presentaba:

 Disputa entre dos mujeres, el hijo de una de las cuales había muerto; ambas decían ser la madre del niño vivo.

 “Mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto”; la otra dice: “No, el tuyo es el muerto y mi hijo es el que vive.”» Y añadió el rey:

—Traedme una espada.

Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo:

—Partid en dos al niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra.

Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y le dijo:

—¡Ah, señor mío! Dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis.

—Ni a mí ni a ti; ¡partidlo! —dijo la otra.

Entonces el rey respondió:

—Entregad a aquélla el niño vivo, y no lo matéis; ella es su madre.

Así de simple y complejo. Quizás, haya que dejar de pensar en la propia reputación como progenitor, en el qué dirán,  y pensar en el bien de lo que se ama, ¿o no?.

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13 comentarios

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13 Respuestas a “Una pizca de amor salomónico

  1. Josep Capsir

    Ainssss! Si yo te contara…
    Excelente reflexión, aunque por una vez en mi vida… “Pasapalabra”

  2. A veces no sé cuál es el verdadero motivo por el cual la gente se llena de hijos. Ni siquiera por qué se deciden a traer al mundo uno. Creo que es más una cuestión de egoísmo que de amor. Algunos dicen que “quieren perpetuar el apellido”, otros porque “se sienten muy solos y los hijos alegrarán sus vidas” también los hay que hacen planes: “Para que me cuide cuando sea vieja/o” y estoy segura de que muy pocos, pensarán que traer una nueva vida al planeta significa una responsabilidad no solo para consigo mismo, sino para con la humanidad. Y que deben criar a esa criatura con el ejemplo, y no utilizarla para hacer demandas, o para chantajear a la pareja en el caso de que no deseen seguir juntos.
    Tener un hijo es un asunto complicado. La mayoría de las veces es puro egoísmo.

    • Totalmente de acuerdo. Es difícil que la gente acepte que es egoísta con los hijos, y dedican más tiempo a que se les reconozca su labor, ejerciendo una paternidad de escaparate que vende sacrificios imaginarios, que a formar a sus hijos. Lo de padre o madre coraje, se ha subvertido y parece que cuánto más drama, mejor padre eres. En fin 😀 Grax Blanca 🙂

    • Luis Antonio Armas Martínez

      Respeto su opinión, pero la discrepo, un hijo y más, es una de las bendiciones más lindas que recibe el ser humano en esta vida,lo importante es tener bien claro las prioridades suyas y de su pareja, y creo que si tienes a Dios en primer lugar, luego la familia y en un tercer orden los afanes de la vida incluido el trabajo, tu vida con tu grande y hermosa familia será una bendición en tu casa y en la comunidad donde vivas, siendo digno de imitar, Hay una promesa bíblica que quiero que recuerde y dice así: No hay justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan..

  3. Se educa con el ejemplo, no con discursos. Con eso lo has dicho todo, Carmen. Es muy triste lo que cuentas. Yo casi prefiero no saberlo. Me dan mucha pena los niños que se ven en medio de estas dispustas. He leído los comentarios y casi digo como Josep, paso palabra, y doy la razón a Blanca, solo con una pequeña corrección: tener hijos es siempre un acto egoísta, pero ser egoísta es inherente al ser humano, así que gente que no debiera jamás tener hijos los seguirá teniendo.

    • Carmen no ha salido el comentario que te puse, por díos. Había contestado que tienes toda la razón, pero además pienso que la paternidad (ambos incusive jeje) es una oportunidad de oro para dejar de ser egoísta. Tanto alarde de amor a los hijos que se hace, o se ve, y sin embargo ser incapaces de renunciar a un derecho para protegerles del espectáculo de manipulación, chantaje, sólo hace que dañar a lo que supuestamente amamos.Un abrazo y gracias 🙂

  4. Tengo dos hijos… solo diré algo más, jamás los separaría de su madre.
    Excelente reflexión, Carmen.

  5. No he vivido el trago de la separación, pero tengo dos varones. Las relaciones familiares son muy complejas, dar respeto y amor parece sencillo, decir no es difícil. Si me hubiera separado me habría matado porque estuvieran en casa, pero reconozco que su madre es más sensata y tiene un don del que he desarrollado pero es muy limitado e inexperto. Pero como dice mi mujer ¿puedo citarla?. los hijos nos enseñan… Lo pondré en face también…

    • Las relaciones familiares son complejas, cierto, pero una gran oportunidad de aprender a respetar las diferencias de nuestros seres queridos y por extensión a los demás. Lo que muchos padres y madres deberíamos preguntarnos, en caso de ruptura, es si peleamos por ellos o por nosotros, por nuestro bienestar y reputación o por el de ellos. El caso del juicio de Salomón que he usado, me parece representativo del auténtico amor a los hijos. El dolor del que muchos padres o madres se quejan por la separación de sus hijos, es mucho más lesivo para los hijos, con quejas, acusaciones, reproches, etc… que el caso de Salomón, quien deja partir para no dañar. Gracias Juan, un abrazo 🙂

  6. ¡Qué difícil! A mí me educaron para entender que una mujer es igual a un hombre: he jugado al fútbol, he cortado leña, he sido la más machota de mi familia… Cuando me quedé embarazada me di cuenta que mis fuerzas pendían de un hilo, necesitaba ayuda. Cuando nacieron los niños casi me convertía en una fiera corrupia si mi marido me decía lo que debía hacer… Creo que por fin mi revolución hormonal ha terminado, si es que de eso se trataba… Hay una frase que no sé dónde leí pero creo que es correcta: “los hijos tienen derecho a tener padre” y si es verdad que creemos en la igualdad, debemos dejar que ellos disfruten también de los hijos, aunque los queramos para nosotras solas. ¡Qué montón de paridas! Y eso que no estoy con síndrome premenstrual… (mejor firmo como anónimo que como lo vea mi marido…)

    • Ja ,ja, sólo has dicho una gran verdad , los hijos tienen derecho a padre y madre, y nada justifica que pretendamos arrebatarles ese derecho en nombre de no se sabe qué cuentas que saldar o vendettas que ejecutar; pero sobre todo que no tengan que contemplar el espectáculo de que se lucha por ellos, cuando no es cierto. Luchar por ellos es otra cosa . :Un beso anónimo 😀 y gracias.

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