Genitalidad como pretexto

Parece mentira que la genitalidad se haya convertido en el rasero de medir la categoría de los individuos.

Hacer bandera de oposición a la genitalidad ajena, es no querer que la sociedad avance hacía horizontes de respeto hacía lo diferente, y a la convivencia en paz.

Homosexualidad, heterosexualidad o la variante que se le antoje al individuo, no nos hacen mejores ni peores, ni más brillantes, ni más solidarios.  Los dogmas no racionalizados, que vienen dados por el entorno, o desde el adoctrinamiento, no racionalizado, ni pasado por el tamiz de la propia reflexión; se adoptan a modo de condena generalizada.

Así, se eleva a categoría de debate moral la genitalidad, como si en sí misma fuera un signo, o no, de  individuo correcto.

El debate está perdido antes de empezar, pues elevar a debate la genitalidad como vara de medir la idoneidad o no del individuo, marca la categoría del propio debate.

El debate real está en todos los colectivos, de la índole que sean. Un debate que considere al individuo por la repercusión de sus actos en el medio en el que se desenvuelve.

La genitalidad no es lo que inclina a los individuos a obrar  correctamente; puesto que ver a los otros en función de ésta, reduce al observador a una limitación ciega, que confunde la pata del elefante con el elefante entero; pues absolutiza una visión relativa.

No es significativa la genitalidad de  los individuos a la hora de aportar su bagaje a la sociedad. Lo que sí es significativo es la perversión de la genitalidad en el colectivo que fuera, pues ninguno de ellos está exento de individuos que la viven patológicamente. Perversión tanto en cuanto, violenta el derecho a los otros a escoger, o justifica el abuso a menores o discapacitados.

El debate real está en la convivencia con respeto, sin magnificar diferencias ni segregar, ni condenar.

Es deplorable cuando los estados, negando la realidad de los individuos que componen la sociedad, pretende regular la genitalidad de los ciudadanos y eleva a categoría de honradez o decencia, algo tan privado como la propia sexualidad, y niega a sus gobernados la posibilidad de regular su vida social ante los ojos de quien fuera.

La honradez y  decencia consisten en lo que todos conocemos, muy lejos de los genitales; es decir no robar, no estafar, no abusar; en definitiva  en no hacer a los otros lo que no queremos que nos  hagan, sin parapetarse  en  fobias personales para convertir la condena a lo diferente, en ley.

Anuncios

6 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

6 Respuestas a “Genitalidad como pretexto

  1. Creo que se ha dado un gran avance en España y en ese sentido me alegro. Por supuesto, habrá que continuar en la tarea del respeto al otro. En este sentido está permitido el casamiento entre homosexuales, lo cual significa un reconocimiento.
    Me preocupa y mucho, la base de todas estas cuestiones que es el machismo que sigue dejando víctimas entre las mujeres.
    Saludos.

    • Gracias PIlar, España, afortunadamente, reconoce derechos a parejas homosexuales; lo preocupante son las últimas declaraciones de algunos políticos que sueltan globos sonda con la pretensión de derogar ese derecho y volver a la caza de brujas. Un abrazo.

  2. =O ¡¡¡Genitalidad!!! muy de acuerdo contigo. La homosexualidad no es un debate. Y quien lo haga debate, se rebaja a la ínfima categoría de ignorante.
    =)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s