La malentendida “visión positiva”. Carpe diem

Entre las últimas corrientes que están en boga, aunque siempre formó parte de la sociedad, la “visión positiva” como actitud aplicada a nuestra vida cotidiana, para alcanzar cotas de bienestar, es la más extendida.

Es común confundir la visión positiva con la actitud de comulgar con ruedas de molino, pues hay una cierta visión positiva mal interpretada que promueve la aceptación del fracaso o situaciones desagradables como partes de la vida, y que tilda al individuo deprimido o que se rebela, de falta de positividad, o  de aplicar un enfoque erróneo de actitud, instándole a valorar la realidad que vive como consecuencia de su apego a la negatividad, y que con simples cambios de opinión puede adaptarse al medio y mejorar su visión.

Evidentemente esto no es una visión positiva si no una utilización torticera de ella, que convierte al individuo en carne de cañón para gurús del coaching o similares, que le sumergen  en una visión positiva necia que  le desvitaliza  de la fuerza, capacidad de sobreponerse y de dar credibilidad  a la propia valía.

No se trata de regalar peces, si no de enseñar a pescar.

La visión positiva es creer en la capacidad de uno mismo para enfrentar y no afrentar la vida, atreviéndose a actuar desde la propia convicción que aunque no devenga en lo esperado, no restará fuerza para el intento sostenido en el tiempo.

Del mismo modo una mal llamada visión positiva consiste en dar por buena cualquier cosa sea de la calidad que sea por desidia, pereza o por el tan reputado Carpe diem, recurso que ante su mención parece ser que todo vale.  En la mayoría de ocasiones insta al individuo a la toma de decisiones sin la valoración o reflexión necesarias, impulsado por algún capricho o hedonismo social.

Carpe diem es no dejar pasar el momento justo para que la acción adecuada reporte lo correcto.

La visión positiva como fuerza aplicada en el propio devenir, debe proporcionar al individuo la capacidad de mensurar su realidad, y a pesar de los inconvenientes, limitaciones, etc..  le capacite  para creer en la  propia superación  sin negar lo que acontece, refugiándose en una visión positiva que niega lo obvio ocultándolo;  sino reforzando y buscando apoyo en  lo mejor que conoce de si mismo y extraer de ahí el empuje necesario para que la imagen que tiene de si mismo  no se deteriore  y con ello su propia estima.

El efecto de la visión positiva mal entendida empuja  al individuo a la evasión y autoengaño-

Efecto contrario es el de la visión positiva que aporta al individuo la fuerza para obtener de sí mismo los recursos necesarios para un desarrollo saludable, y comprensión del mundo que le rodea en un intento sostenido de superación.

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1 comentario

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Una respuesta a “La malentendida “visión positiva”. Carpe diem

  1. Morgana

    Es una trampa. Bajo la idea de Carpe Diem, vive el momento, te planteas ¿que hago? la respuesta es facil … hazlo. Carpe Diem. Los efectos colaterales de los hechos tambien son parte del Carpe Diem, esa parte es la que la conciencia acalla. Hazlo total… from lost to de river. (De perdidos al rio.). Pero si te pierdes.. ¿quien te dice el camino de vuelta?.

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