Autoestima, egoísmo y sociedad

Sólo poseemos nuestra autoestima para estar en el mundo.

Poner en tela de juicio la propia capacidad de valorar situaciones, percepciones y sensaciones parece ser la tónica general .

El estado dubitativo se sobrevalora al identificar un proceso de la inteligencia, con la inteligencia misma. Su propio nombre lo indica, es un estado de duda, no de conocimiento o sabiduría que es la verdadera función inteligente

Dudar es legítimo siempre que nos confiera el empuje necesario para seguir conociendo, y sea el instrumento que nos permita diferenciar lo verdadero de lo falso,  sin que se convierta en el  paralizante  que socave todo deseo genuino de conocer.

Etiquetar al individuo como incapaz de diferenciar lo verdadero de lo falso, es reducirle a la categoria de iluso/a en todo su devenir; ésto parece ser la tendencia actual, social o de los mercados.

Cuando se acepta así, se da el ímpetu necesario para que cada cual deje de creer en sí mismo y pase a buscar toda su confianza en lo ajeno a él,  y de ese modo situarse en el ámbito de  inseguridad, la duda sistemática sobre  la propia capacidad y se vaya minando la autoestima.

Una vez la autoestima, columna vertebral que  sustenta todo nuestro mundo, es atacada por nosotros mismos por dejación,  o por agentes exteriores, familiares, sociales o de la naturaleza que fuera, la distorsión  está servida.

La fuerza que en origen es confianza y respeto a lo que uno es o puede llegar a ser, es suplantada por miedo, inseguridad y desconfianza que buscan su equilibrio en el exterior.

Estos miedos, vacíos e inseguridades construidos desde la incredulidad y el menosprecio a lo que uno posee por derecho natural, abren paso a la voracidad de la personalidad que busca un punto de referencia estable  fuera de sí e ignora que todo lo que precisa para su bienestar es creer en su fuerza y respetarse.

Carente de autoestima que regule la relación consigo misma y los demás, la personalidad se torna ególatra  reclamando a su entorno lo que no es capaz de proporcionarse a sí misma, vulnerando si fuera necesario la estima del otro para sobrevalorar su valía. que en su más recóndita intimidad siente perdida.

La autoestima es el timón necesario para el equilibrio saludable del individuo en sociedad, pues nos proporciona la medida equilibrada para con nosotros mismos y los otros.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

2 Respuestas a “Autoestima, egoísmo y sociedad

  1. Morgana

    Sin duda alguna Carmen, hay gente con exceso de autoestima. Da igual fallar por defecto que por exceso. Es tan dificil controlar los miedos, tan dificil canalizarlos. Hay que hacer mucho esfuerzo para ello, y no nos engañemos casi nadie tiene los arrestos necesarios para ponerse limites en los miedos y gestionarlos sanamente.

    • Puede ser difícil, pero intentarlo es ya una manera de conseguirlo. Aunque en un principio parezca complicado. Cada uno hace consigo mismo lo que hace a los demás, viene a ser lo que habitualmente hacemos cuando abusamos o faltamos al respeto a los otros en realidad nos faltamos a nosotros mismos sin saberlo; porque lo reconozcamos o no lesiona la imagen que tenemos de nosotros mismos. Tratar a los otros como queremos ser tratados, empieza por el buen trato hacia uno, ésto en sí es una protección porque nos hace reconocer los signos y no aceptar las sugestiones externas que nos hacen creer que valemos poco o nada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s